Por la libertad, el respeto y el diálogo en la Red

Las redes sociales y en concreto, Twitter, son herramientas muy útiles para que todos los ciudadanos, periodistas y políticos debatan e intercambien información de igual a igual.

Cada vez somos más los que entendemos que existe una nueva forma de hacer política y que, mediante el diálogo y la palabra directa en la Red, podemos contribuir a hacer un mundo mejor. Sólo la intolerancia y el sectarismo son nuestro enemigo real pero por desgracia, últimamente están multiplicándose sin medida y provocando que la libertad de expresión y el debate constructivo, desaparezcan.

En la Red siempre se ha informado y se han compartido opiniones libremente. Desde su origen, en ella existían unas reglas no escritas de respeto y de limpio debate que fueron la base para que millones de usuarios sucumbieran a esta maravillosa revolución de la comunicación y la política. Y por más bronco que fuera el tono de la conversación, había unos límites muy marcados que desde hace algún tiempo, por desgracia, se sobrepasan constantemente. Con esto sólo se consigue que muchos usuarios ya no opinemos en libertad, que la participación baje y que gente que podría ser de gran aportación a la Red, prefiera dar un paso atrás e incluso, se retire.

Personajes públicos de toda índole, sobre todo los políticos, están viendo cómo su nombre, sus datos personales y lo que es peor, los de sus familiares, se reproducen impunemente por las redes sociales con el único fin de hacer daño y silenciar a quien no opina igual que los radicales.

Mientras algunos políticos se resisten a participar y no son cuestionados, otros se exponen en Internet concienciados de que los ciudadanos quieren hablar con ellos y participar en la vida pública sin esperar a expresarse únicamente en las urnas.

Pero observamos como últimamente, sobre todo en Twitter, cuando se pone a una persona en la diana, es atacada indiscriminadamente sin tener la opción a protegerse lo más mínimo. Se convierte en presa de insultos y de las más encarnizadas campañas de descrédito para la simple diversión e interés personal de unos cuantos, que de manera inquisitoria, se aprovechan de su anonimato en la Red.

Los políticos somos los primeros que tenemos una gran responsabilidad a la hora de no fomentar el odio y la crispación a través de nuestros perfiles, y de promover el debate abierto y constructivo. También somos conscientes de que en nuestra labor pública está la de atender al descontento y malestar que puedan provocar nuestras acciones y opiniones, así como recoger propuestas y opiniones que nos transmitan los usuarios sin que caigan en saco roto. Nuestro margen es amplio y nuestra voluntad, infinita.

Por eso, nos comprometemos a participar con la mayor voluntad de respuesta y diálogo posible, con transparencia, con rigor y con firme denuncia ante los ataques indiscriminados que provoquen o reciban otros usuarios, independientemente de si compartimos o no sus ideas, independientemente de su criterio y adhesión política.

Para reconducir esta situación y evitar el descrédito de las redes sociales, es necesario el compromiso de todos. El compromiso con la denuncia de las malas prácticas en la Red, el compromiso a no fomentar la crispación y la radicalidad y el compromiso con crear un entorno político sólo con la mejor arma que tenemos: la palabra.

Nos sumamos a ese compromiso colectivo por el debate, el diálogo constructivo y una Red social en la que participemos todos en libertad. No a la intolerancia y a la violencia en Internet.

Isabel Díaz Ayuso, diputada PP (@idiazayuso)
José Cepeda, diputado PSOE (@cepeda
Libertad Martínez, diputada IU (@laliber)