Seguridad ciudadana

Las Brigadas Especiales de Seguridad Ciudadana de la Comunidad de Madrid, conocidas como Bescam, fueron uno de los primeros proyectos puestos en marcha por el Gobierno de Esperanza Aguirre en su primera legislatura. Ante los crecientes datos de inseguridad ciudadana y el déficit de Policía Nacional que el gobierno de Zapatero destinaba a la región, Madrid decidió apostar, sin tener obligación ni competencias, por un proyecto único en España que reforzaba las plantillas y los medios técnicos de las policías locales de los distintos municipios madrileños.

Con mucho esfuerzo y poca ayuda se ha conseguido que hoy patrullen 2.500 policías por los municipios de nuestra región con una máxima: dedicación exclusiva a tareas de seguridad ciudadana.

La Comunidad de Madrid está a punto de publicar el presupuesto destinado a cada Ayuntamiento para 2013. Los municipios que han cumplido sus compromisos no verán afectada esta partida, pero se esperan sorpresas para consistorios de todo signo político que no se han atenido a los tres principios básicos del acuerdo: continuar aumentando sus plantillas de Policía Local ateniendo al crecimiento poblacional al margen de nuevos agentes Bescam, cumplir con el sueldo homologado estipulado para los mismos y tercero, completar los puestos vacantes.

Ahora que las distintas administraciones van a ponerse manos a la obra a la hora de definir y limitar competencias, todos los ayuntamientos podrían asumir en un futuro las competencias de seguridad ciudadana. Algo que sería muy positivo porque la cercanía es la manera más eficaz de gestionar un proyecto local que goza de reconocimiento y prestigio entre los madrileños.

Donde nos quieren llevar

Los españoles acabaron tan hartos de los socialistas y de Zapatero que todas las encuestas en mayo de 2011 coincidían en lo mismo: el PP iba a arrasar en las elecciones municipales, autonómicas y generales. Los ingenieros del agitpro del No a la Guerra y del Pásalo sabían que tenían que actuar de nuevo. El 15M se alimentó de la zozobra de los españoles y del efecto llamada de los medios de comunicación, que aburridos en una campaña tan previsible, conectaban en prime time cada noche desde la Puerta del Sol para contar algo distinto. El aviso al Partido Popular fue claro: si ganáis, quemamos la calle.

Una huelga general a los tres meses de llegar Rajoy a La Moncloa, decenas de manifestaciones diarias cada vez más violentas o el acoso a sedes y políticos sólo del PP, son algunos de los ejemplos de que el 15M nunca fue espontáneo. Por eso los españoles desconfían cada vez más de estos pseudorrepresentantes que tienen como máximos exponentes a un coleccionista de casoplones como Vestrynge, un líder estudiantil que no está ni matriculado, una defensora de la hipoteca a la que no verán hipotecada o a cómplices del festín sindical en Andalucía. Personas que, mientras se manifiestan con el pañuelo palestino, se apesadumbran porque “el PP no cumple su programa” cuando nunca lo votarían. Aspirantes a políticos que quieren derrocar a los partidos mayoritarios y atomizar los parlamentos para llevarnos al caos y a la ingobernabilidad, donde nadan como pez en el agua. La hoja de ruta no ha variado un ápice.

Sindicatos sanitarios

Esta semana muchos madrileños verán mesas de recogidas de firmas en favor de la Sanidad Pública, situadas en distintos puntos de la región. Se trata de una campaña que pretende asentar un escenario electoral perfectamente estudiado.

No dudo de la buena intención de los ciudadanos que piensen que con su firma respaldarán a la Sanidad. Tampoco cuestiono a los profesionales que, después de tanta presión sindical, vean aquí su única salida ante un supuesto futuro laboral en negro.

Sin embargo, allá donde se junta el 15M, los asalta congresos del 25S, la marea verde y de resto de colores, los anti políticos con escaño de IU y cómo no, el PSM de Gómez, no hay otra cosa que el pretendido desgaste del Partido Popular en Madrid.

La pregunta en ciernes no tiene desperdicio. Viene a decir: “¿Está usted de acuerdo con que cuatro listos se forren con sus impuestos mientras es abandonado a las puertas de los hospitales madrileños, o aboga por una sanidad pública y de excelente calidad?

Esta manipuladora recogida de firmas está acompañada de más huelgas sanitarias que los madrileños volverán a sufrir en estos días. Después de tantas llego a la conclusión de que quien es capaz de negarle a un enfermo su derecho a conocer sus resultados médicos o a someterse a una operación, o no es un verdadero profesional sanitario o dejó de serlo al dedicarse a tiempo completo a labores político- sindicales.

Todo indica que estos movimientos de izquierda radical que parasitan la marea blanca, terminarán presentándose a elecciones confeccionando un frente común. Y el PSM no es capaz de ver que es por aquí por donde su electorado se está evaporando. Cada vez que algún genio de Callao clama “más izquierda”, los votantes socialistas o miran hacia estas nuevas plataformas, perfectamente orientadas, o directamente dejan de creer en la política. Tomás Gómez está a puntito de conseguir nuevo récord: tras obtener los peores resultados electorales de la historia del PSOE en Madrid, va a situar a su partido como tercera fuerza política por detrás de Izquierda Unida. Y es que ante el original, la gente huye de sucedáneos.

La oposición se fagocita

Esta semana muchos madrileños verán mesas de recogidas de firmas en favor de la Sanidad Pública, situadas en distintos puntos de la región. Se trata de una campaña que pretende asentar un escenario electoral perfectamente estudiado.

No dudo de la buena intención de los ciudadanos que piensen que con su firma respaldarán a la Sanidad. Tampoco cuestiono a los profesionales que, después de tanta presión sindical, vean aquí su única salida ante un supuesto futuro laboral en negro.

Sin embargo, allá donde se junta el 15M, los asalta congresos del 25S, la marea verde y de resto de colores, los anti políticos con escaño de IU y cómo no, el PSM de Gómez, no hay otra cosa que el pretendido desgaste del Partido Popular en Madrid.

La pregunta en ciernes no tiene desperdicio. Viene a decir: “¿Está usted de acuerdo con que cuatro listos se forren con sus impuestos mientras es abandonado a las puertas de los hospitales madrileños, o aboga por una sanidad pública y de excelente calidad?

Esta manipuladora recogida de firmas está acompañada de más huelgas sanitarias que los madrileños volverán a sufrir en estos días. Después de tantas llego a la conclusión de que quien es capaz de negarle a un enfermo su derecho a conocer sus resultados médicos o a someterse a una operación, o no es un verdadero profesional sanitario o dejó de serlo al dedicarse a tiempo completo a labores político- sindicales.

Todo indica que estos movimientos de izquierda radical que parasitan la marea blanca, terminarán presentándose a elecciones confeccionando un frente común. Y el PSM no es capaz de ver que es por aquí por donde su electorado se está evaporando. Cada vez que algún genio de Callao clama “más izquierda”, los votantes socialistas o miran hacia estas nuevas plataformas, perfectamente orientadas, o directamente dejan de creer en la política. Tomás Gómez está a puntito de conseguir nuevo récord: tras obtener los peores resultados electorales de la historia del PSOE en Madrid, va a situar a su partido como tercera fuerza política por detrás de Izquierda Unida. Y es que ante el original, la gente huye de sucedáneos.