¿A qué esperamos?

Un grupo de jóvenes delincuentes anda correteando a sus anchas por las calles de Madrid robándonos todo aquello que les viene en gana. Algo que por desgracia se produce cada día con total impunidad en distintos puntos de la capital ya que estos infractores saben que, delinquir en España siendo menor de 14 años, sale gratis.

Todo lo que no aprenden en clase lo practican en la calle arropados por la irresponsabilidad de aquellos familiares que empujan a sus menores a perpetrar delitos que ellos no pueden cometer sin jugársela.

Esto nos perjudica seriamente a todos: a las víctimas, a nuestra imagen como sociedad e incluso a los propios delincuentes, que en lugar de disfrutar de la infancia protegida que les asegura España, construyen los cimientos de su vida en base al hurto, la sinvergonzonería y el desprecio a lo ajeno.

Aunque el número de delitos cometidos por menores ha disminuido en los últimos años en la región y la labor de la Comunidad de Madrid está consiguiendo que su reinserción sea la más alta del país, ni la Administración, ni la policía ni los jueces pueden actuar contundentemente hasta que no se reforme de una vez la Ley del Menor. ¿A qué esperamos?

La Cubierta

Que las administraciones públicas y la iniciativa privada caminen de la mano siempre es bueno para todos. Primero porque hace sostenible un sistema público cada vez más deficitario y segundo, porque cualquier ciudadano, con su esfuerzo y trabajo, tiene derecho a ofrecer servicios a los demás a cambio de hacer negocio, sobre todo si hablamos de actos festivos.

Sin embargo, hay veces que ambos intereses chocan, como ocurre en la actualidad con la legendaria Cubierta de Leganés. Hasta la fecha apenas se había conocido problema alguno, pero esto ha cambiado en el momento en el que el nuevo alcalde no está dispuesto a permitir ciertas cosas por las que antes nadie se preocupaba. Hace unos meses vimos a Jesús Gómez fulminar la macrofiesta que pretendía organizar el empresario Flores, imputado por el Madrid Arena, en un recinto que para más inri presentaba graves carencias de seguridad en ese momento.

En esta ocasión la empresa que gestiona desde hace largos años La Cubierta no logra ponerse de acuerdo con el Ayuntamiento por el precio de las entradas para los encierros taurinos de las últimas fiestas. Es lógico que su propietario quiera hacer todo el negocio posible como ha estado haciendo con total libertad hasta el momento. Pero cobrar el acceso a los encierros incumpliendo lo pactado perjudica al interés ciudadano. Gran parte de la culpa la tiene el hecho de que esta empresa disfrute de una concesión por 75 años de manera que nadie pueda hacerle competencia y aprisionando cada vez más al ayuntamiento mediante las clausulas del contrato. Los intereses de una ciudad no pueden estar a merced de los de un particular. Así que bien por Jesús Gómez.

De Madrid al cielo

Nada como salir de Madrid para analizar con perspectiva lo que tenemos aquí. En el día a día no somos capaces de valorar nuestra región como tampoco lo somos de visitar nuestros monumentos o museos a menudo, cuando tenemos los mejores, y sin embargo, nos dejamos impresionar por la primera viga de hojalata que nos encontramos cuando salimos al extranjero. ¿Cuántos nos hemos subido en un bus turístico en Madrid?

Cuanto más se viaja más claro queda: nuestros servicios públicos, nuestra calidad de vida, nuestro agua y el sol y el cielo de Madrid son únicos. Pocas ciudades tienen un transporte público como el madrileño, por mucho que algunos lo contra argumenten con una escalera mecánica estropeada o un vagón de Metro que puntualmente se queda sin aire acondicionado.

El Metro de Madrid es muy limpio, rápido, fácil para moverse por él, seguro y barato. Cualidades que damos por supuestas pero que juntas no se dan en ningún otro suburbano.

La capital además, tiene un estupendo despliegue de papeleras y bancos en cada manzana. Nuestro servicio de residuos y limpieza urbana es de gran calidad y lo sería aún más con la contribución de todos los ciudadanos. Hay que saber que en pocas capitales del mundo se recoge la basura todos los días.

Sin embargo todavía tenemos muchas mejoras pendientes que nos ayudarían a disfrutar más de Madrid. Por ejemplo, facilitar instalaciones y recorridos para la práctica diaria de deporte urbano como ocurre ahora en el Canal de Isabel II. También reforzar el papel de la bicicleta como medio de transporte, con un carril cuyo trazado fuera práctico, con un servicio potente de alquileres y de aparcamiento y donde la concienciación y el respeto a los ciclistas fueran parte de las normas de convivencia de la ciudad.

Si en calidad de vida queremos competir con otros países, es urgente e imprescindible apostar definitivamente por la conciliación laboral para tener más tiempo no sólo para asegurar familias más estructuradas sino también, para que cada uno de nosotros pueda desarrollar aficiones.

Por su parte los madrileños deben ser conscientes de que su iniciativa es clave para mejorar el entorno, puesto que la marcha de una ciudad no depende únicamente de la administración. Hacen falta más interés y aprecio por las fiestas y tradiciones madrileñas. También creer en nuevos negocios creativos, que los más jóvenes sean más activos y conscientes de su potencial para desarrollar proyectos originales y que muchos comerciantes locales cambien de mentalidad. Sus negocios, hoy, deben actualizarse constantemente, y gracias a herramientas como Internet, pueden llegar de Madrid a cualquier rincón del planeta.

Madrid, rompeolas

Madrid está resistiendo el temporal. En este tiempo hemos atravesado infinidad de dificultades y nos queda mucho por hacer para salir reforzados de esta. Sin embargo, las bases son sólidas y el futuro brilla con optimismo.

Mientras en otras regiones aún se habla de recesión, Madrid sorprende cada día con proyectos ambiciosos, leyes aperturistas y reformas liberales que actúan como polo de atracción para una de cada cinco empresas que llegan al país, y como la palanca fundamental para que el empresario pueda crear empleo y desarrollar sus negocios con libertad y en base a sus expectativas.

Liberalizar el pequeño comercio es un paso más. La marca Madrid compite a nivel mundial. En oferta comercial ya es equiparable a estados como Nueva York, donde la liberad de horarios es uno de sus máximos exponentes.

Lo que menos necesita la región en estos momentos son actitudes políticas de progresía y conservadurismo a partes iguales. De amedrentamiento a la actividad empresarial, de denostación al valiente que con su patrimonio crea negocios y puestos de trabajo, de coartar los movimientos de quien pone en riesgo todo lo que tiene por abrir un comercio sin la ayuda de nadie. Tampoco es lógico esquilmar los esfuerzos que realiza Madrid mediante un sistema de financiación que premia a quien emplea el dinero de todos en promocionar justo lo contrario, las mamandurrias y el separatismo.

Ignacio González avisa a navegantes: ni más sacrificios y ni una subida más de impuestos a los madrileños. Lo hemos dado todo, ahora nos hemos ganado despedir al fantasma de la crisis como se merece.

Rompeolas de todas las Españas, si a Madrid le va bien, a todos nos irá bien.