Esto es política

Desde que la Comunidad de Madrid pusiera en marcha su programa de recualificación para receptores de la prestación por desempleo, de manera que mientras estos colaboran temporalmente con su ayuntamiento perciben un complemento extra, la larga lista de espera de demandantes y la de consistorios que se suman para alejar con todas sus fuerzas el fantasma de la crisis y el desempleo, no ha parado de crecer.

Los gobiernos serios están aplicando toda suerte de medidas con tal de desbrozar sus listas de paro. Y estudian aquellas fórmulas que además de promover la búsqueda de empleo, acaben con la anecdótica pero real circunstancia por la que a algunos les es más cómodo y rentable recibir su subsidio que ir a trabajar. Inglaterra o la vecina Francia por ejemplo, también están aplicando medidas ante estas situaciones.

Mientras unos pelean por ofrecer soluciones reales, célebres figuras de la cultura del subsidio español como Llamazares, Madina o Soraya Rodríguez no han tardado en intentar deslucir esta medida con sandios adjetivos como «esclavizadora» u «opresora», porque la pone en marcha un gobierno autonómico del PP aunque date del socialismo de 1982. Los enemigos del empleo y el progreso son especialistas en desoír a sus alcaldes, que son quienes encaran realmente esta aciaga crisis, y les intentan disuadir de proyectos y reformas necesarias para la mejora de la calidad de vida de sus municipios, tales como Eurovegas, los convenios con el Canal de Isabel II o el batalleado desdoblamiento de la 501 en su día.

Sin embargo tienen habilidosa capacidad para esfumarse cuando de pedir responsabilidades se trata. Se mantienen impasibles ante el mayor escándalo de corrupción de nuestra democracia, una puñalada en el corazón de los parados, un fondo lleno de reptiles políticos y sindicalistas que han permitido que una de las regiones con más solera, cultura, kilómetros de playa y gastronomía, no consiga despegar como debiera. Mientras, sus alcaldes en Madrid cuelgan cada vez más el uniforme de partido y se suman a aquellos proyectos que generan empleo y riqueza para sus vecinos. Y esto sí es política.

Publicado en La Razón el lunes 16 de septiembre.

La contrarreforma

LA persona que mejor conoce la Comunidad de Madrid, cuya situación, diagnóstico y potencial domina como nadie, ofreció ayer un discurso muy realista y reivindicativo del estado de la región. Ignacio González despejó los tres pilares de su Gobierno para este futuro próximo: mejora de la calidad de la educación, liberalismo económico y contrarreforma del injusto y abusivo sistema de financiación actual.

González se comprometió a abanderar un profundo cambio en la mejora de la formación de los profesores, donde el bilingüismo seguirá siendo protagonista.

También recordó que, gracias al esfuerzo de todos los madrileños y las políticas liberalizadoras que se aplican en Madrid desde hace años, la región cosecha los mejores datos de empleo del país y hoy capitanea la salida de la crisis a nivel nacional.

Además garantizó que su acción de gobierno se basará en sus consagrados principios de libertad y unidad sin renunciar a nuevas bajadas de impuestos, suprimiendo todo gasto público prescindible y pidiendo el respaldo de toda la sociedad para reclamar la reforma del sistema de financiación, su caballo de batalla. Se niega a quedarse de brazos cruzados mientras los intereses de los madrileños son fuertemente lastrados por la incoherente decisión de Zapatero de premiar electoralmente a Cataluña y a Andalucía, las que menos cumplen sus compromisos.

A pesar de todo, los madrileños están orgullosos de ser los que más aportan a la caja común, porque creen en la unidad y solidaridad con toda España. Por eso Madrid lidera el cambio.

Publicado en La Razón este martes 3 de septiembre