Aquellos complejos

Desde que Esperanza Aguirre anunciara nada más llegar a la presidencia de la Comunidad de Madrid que no cejaría en su empeño hasta conseguir que los alumnos madrileños, independientemente de su nivel socioeconómico, tuvieran igualdad de oportunidades en el acceso a una educación en inglés, el programa de bilingüismo se ha ido extendiendo por toda la región y hoy, diez años más tarde, llega ya a casi la mitad de todos los colegios públicos, un tercio de los institutos y a un gran número de centros concertados. Se trata del proyecto educativo más importante puesto en marcha en una autonomía española en los últimos años. 

Madrid ha sido desde entonces escaparate mundial gracias a un plan que le ha otorgado numerosas distinciones por parte del Gobierno británico, la Comisión Europea y medios de comunicación y universidades de gran prestigio internacional.

El camino no ha sido fácil. Los enemigos del progreso, los autodenominados progresistas, no han dudado desde tiempos de Simancas en verter todo tipo de acusaciones contra el programa bilingüe. La tarea de los sindicatos en estos años tampoco ha sido baladí. Difamaciones y burdas reivindicaciones laborales han intentado impedir que niños sin medios económicos tuvieran por fin la oportunidad de entrar en contacto con profesores nativos sin salir de su ciudad.

Sin embargo, este ambicioso proyecto que beneficiará a lo largo de su vida a tantas generaciones de estudiantes, gracias a la gestión de Ignacio González ahora, se ampliará además a la etapa de Bachillerato. Atrás quedan las historias de aquellos alumnos que no tuvieron esta suerte y hoy siguen saliendo al extranjero para aprender inglés y competir en igualdad en este mundo globalizado. Algo que sistemáticamente les negó la izquierda con sus leyes educativas hasta que el PP en Madrid dijo “basta” a aquellos complejos y a las incomprensibles trabas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *