La contrarreforma

LA persona que mejor conoce la Comunidad de Madrid, cuya situación, diagnóstico y potencial domina como nadie, ofreció ayer un discurso muy realista y reivindicativo del estado de la región. Ignacio González despejó los tres pilares de su Gobierno para este futuro próximo: mejora de la calidad de la educación, liberalismo económico y contrarreforma del injusto y abusivo sistema de financiación actual.

González se comprometió a abanderar un profundo cambio en la mejora de la formación de los profesores, donde el bilingüismo seguirá siendo protagonista.

También recordó que, gracias al esfuerzo de todos los madrileños y las políticas liberalizadoras que se aplican en Madrid desde hace años, la región cosecha los mejores datos de empleo del país y hoy capitanea la salida de la crisis a nivel nacional.

Además garantizó que su acción de gobierno se basará en sus consagrados principios de libertad y unidad sin renunciar a nuevas bajadas de impuestos, suprimiendo todo gasto público prescindible y pidiendo el respaldo de toda la sociedad para reclamar la reforma del sistema de financiación, su caballo de batalla. Se niega a quedarse de brazos cruzados mientras los intereses de los madrileños son fuertemente lastrados por la incoherente decisión de Zapatero de premiar electoralmente a Cataluña y a Andalucía, las que menos cumplen sus compromisos.

A pesar de todo, los madrileños están orgullosos de ser los que más aportan a la caja común, porque creen en la unidad y solidaridad con toda España. Por eso Madrid lidera el cambio.

Publicado en La Razón este martes 3 de septiembre

¿A qué esperamos?

Un grupo de jóvenes delincuentes anda correteando a sus anchas por las calles de Madrid robándonos todo aquello que les viene en gana. Algo que por desgracia se produce cada día con total impunidad en distintos puntos de la capital ya que estos infractores saben que, delinquir en España siendo menor de 14 años, sale gratis.

Todo lo que no aprenden en clase lo practican en la calle arropados por la irresponsabilidad de aquellos familiares que empujan a sus menores a perpetrar delitos que ellos no pueden cometer sin jugársela.

Esto nos perjudica seriamente a todos: a las víctimas, a nuestra imagen como sociedad e incluso a los propios delincuentes, que en lugar de disfrutar de la infancia protegida que les asegura España, construyen los cimientos de su vida en base al hurto, la sinvergonzonería y el desprecio a lo ajeno.

Aunque el número de delitos cometidos por menores ha disminuido en los últimos años en la región y la labor de la Comunidad de Madrid está consiguiendo que su reinserción sea la más alta del país, ni la Administración, ni la policía ni los jueces pueden actuar contundentemente hasta que no se reforme de una vez la Ley del Menor. ¿A qué esperamos?

La Cubierta

Que las administraciones públicas y la iniciativa privada caminen de la mano siempre es bueno para todos. Primero porque hace sostenible un sistema público cada vez más deficitario y segundo, porque cualquier ciudadano, con su esfuerzo y trabajo, tiene derecho a ofrecer servicios a los demás a cambio de hacer negocio, sobre todo si hablamos de actos festivos.

Sin embargo, hay veces que ambos intereses chocan, como ocurre en la actualidad con la legendaria Cubierta de Leganés. Hasta la fecha apenas se había conocido problema alguno, pero esto ha cambiado en el momento en el que el nuevo alcalde no está dispuesto a permitir ciertas cosas por las que antes nadie se preocupaba. Hace unos meses vimos a Jesús Gómez fulminar la macrofiesta que pretendía organizar el empresario Flores, imputado por el Madrid Arena, en un recinto que para más inri presentaba graves carencias de seguridad en ese momento.

En esta ocasión la empresa que gestiona desde hace largos años La Cubierta no logra ponerse de acuerdo con el Ayuntamiento por el precio de las entradas para los encierros taurinos de las últimas fiestas. Es lógico que su propietario quiera hacer todo el negocio posible como ha estado haciendo con total libertad hasta el momento. Pero cobrar el acceso a los encierros incumpliendo lo pactado perjudica al interés ciudadano. Gran parte de la culpa la tiene el hecho de que esta empresa disfrute de una concesión por 75 años de manera que nadie pueda hacerle competencia y aprisionando cada vez más al ayuntamiento mediante las clausulas del contrato. Los intereses de una ciudad no pueden estar a merced de los de un particular. Así que bien por Jesús Gómez.

De Madrid al cielo

Nada como salir de Madrid para analizar con perspectiva lo que tenemos aquí. En el día a día no somos capaces de valorar nuestra región como tampoco lo somos de visitar nuestros monumentos o museos a menudo, cuando tenemos los mejores, y sin embargo, nos dejamos impresionar por la primera viga de hojalata que nos encontramos cuando salimos al extranjero. ¿Cuántos nos hemos subido en un bus turístico en Madrid?

Cuanto más se viaja más claro queda: nuestros servicios públicos, nuestra calidad de vida, nuestro agua y el sol y el cielo de Madrid son únicos. Pocas ciudades tienen un transporte público como el madrileño, por mucho que algunos lo contra argumenten con una escalera mecánica estropeada o un vagón de Metro que puntualmente se queda sin aire acondicionado.

El Metro de Madrid es muy limpio, rápido, fácil para moverse por él, seguro y barato. Cualidades que damos por supuestas pero que juntas no se dan en ningún otro suburbano.

La capital además, tiene un estupendo despliegue de papeleras y bancos en cada manzana. Nuestro servicio de residuos y limpieza urbana es de gran calidad y lo sería aún más con la contribución de todos los ciudadanos. Hay que saber que en pocas capitales del mundo se recoge la basura todos los días.

Sin embargo todavía tenemos muchas mejoras pendientes que nos ayudarían a disfrutar más de Madrid. Por ejemplo, facilitar instalaciones y recorridos para la práctica diaria de deporte urbano como ocurre ahora en el Canal de Isabel II. También reforzar el papel de la bicicleta como medio de transporte, con un carril cuyo trazado fuera práctico, con un servicio potente de alquileres y de aparcamiento y donde la concienciación y el respeto a los ciclistas fueran parte de las normas de convivencia de la ciudad.

Si en calidad de vida queremos competir con otros países, es urgente e imprescindible apostar definitivamente por la conciliación laboral para tener más tiempo no sólo para asegurar familias más estructuradas sino también, para que cada uno de nosotros pueda desarrollar aficiones.

Por su parte los madrileños deben ser conscientes de que su iniciativa es clave para mejorar el entorno, puesto que la marcha de una ciudad no depende únicamente de la administración. Hacen falta más interés y aprecio por las fiestas y tradiciones madrileñas. También creer en nuevos negocios creativos, que los más jóvenes sean más activos y conscientes de su potencial para desarrollar proyectos originales y que muchos comerciantes locales cambien de mentalidad. Sus negocios, hoy, deben actualizarse constantemente, y gracias a herramientas como Internet, pueden llegar de Madrid a cualquier rincón del planeta.

Madrid, rompeolas

Madrid está resistiendo el temporal. En este tiempo hemos atravesado infinidad de dificultades y nos queda mucho por hacer para salir reforzados de esta. Sin embargo, las bases son sólidas y el futuro brilla con optimismo.

Mientras en otras regiones aún se habla de recesión, Madrid sorprende cada día con proyectos ambiciosos, leyes aperturistas y reformas liberales que actúan como polo de atracción para una de cada cinco empresas que llegan al país, y como la palanca fundamental para que el empresario pueda crear empleo y desarrollar sus negocios con libertad y en base a sus expectativas.

Liberalizar el pequeño comercio es un paso más. La marca Madrid compite a nivel mundial. En oferta comercial ya es equiparable a estados como Nueva York, donde la liberad de horarios es uno de sus máximos exponentes.

Lo que menos necesita la región en estos momentos son actitudes políticas de progresía y conservadurismo a partes iguales. De amedrentamiento a la actividad empresarial, de denostación al valiente que con su patrimonio crea negocios y puestos de trabajo, de coartar los movimientos de quien pone en riesgo todo lo que tiene por abrir un comercio sin la ayuda de nadie. Tampoco es lógico esquilmar los esfuerzos que realiza Madrid mediante un sistema de financiación que premia a quien emplea el dinero de todos en promocionar justo lo contrario, las mamandurrias y el separatismo.

Ignacio González avisa a navegantes: ni más sacrificios y ni una subida más de impuestos a los madrileños. Lo hemos dado todo, ahora nos hemos ganado despedir al fantasma de la crisis como se merece.

Rompeolas de todas las Españas, si a Madrid le va bien, a todos nos irá bien.

Podemos

Tan sólo dos semanas más tarde de que Tomás Gómez dijera que sabía de buena tinta que Eurovegas se había caído, del mismo modo que tenía una encuesta en las últimas autonómicas que le daban la mayoría absoluta, Las Vegas Sands ha registrado su proyecto en la Comunidad de Madrid.

Un proyecto que desde el primer día ha gozado a partes iguales de la irritación y descrédito por parte de la inmovilista oposición, que se niega a que el PP siga ofreciendo proyectos innovadores y reformistas para Madrid sin que nadie le pare los pies, pero por otra, de la ilusión de todos aquellos que no consiguen un empleo y esperan con ilusión que el centro de convenciones, ocio y turismo más grande del sur de Europa aterrice en su comunidad.

Como madrileña entiendo la sensación de abismo que genera un proyecto de semejante magnitud. A veces me pregunto si la idiosincrasia de la Comunidad de Madrid podría cambiar como seguramente lo hizo el estado de Nevada cuando Las Vegas se construyó en medio de aquel desierto.

Pero Madrid es mucho más que eso. Madrid es arte, historia, ocio y espectáculo. Tiene personalidad propia de sobra pero quizá echaba en falta un poco de emoción. En poco tiempo superaremos la oferta hotelera de ciudades competidoras en la carrera olímpica como Estambul o Tokio. Y seremos mucho más que eso. El 3% del recinto se dedica al juego. El resto serán convenciones, turismo, cultura, moda… ¿No es ilusionante?

Seamos serios

Las medidas que pone en marcha el PP son proporcionalmente criticadas por quienes menos lecciones pueden dar y menos se aplican el cuento cuando gobiernan.

La Comunidad propone, dentro del Plan Empleo regional, que los parados madrileños colaboren con su administración local y cobren una prestación en concepto de obra y servicio. Es decir, que mientras continúan buscando un trabajo, tengan la oportunidad de estar en contacto con el mundo laboral, de sentirse activos y de no caer en la desesperanza que caracteriza a la inactividad.

Sin embargo, los campeones del paro en España con medalla olímpica en Andalucía no han tardado en relacionar la medida con la esclavitud, la economía sumergida y la engañifa laboral.

Madina, Llamazares o Soraya Rodríguez se han apresurado a criticar un convenio socialista de 1982 que si hoy aplica el PP, es un experimento que esclaviza a parados e inocula con políticas neoliberales a aquellos que se niegan a resignarse a que se les caiga el techo de casa encima.

Será para ellos la medida más regresiva del siglo XXI, pero desde luego no peca de la ridiculez de aquella campaña de la Junta de Extremadura que decía “no estoy en paro, estoy orientándome”.

Por el momento, 16 de los 20 ayuntamientos donde gobierna el PSOE en Madrid ya se han suscrito al convenio. Hablar desde el Congreso de los Diputados es relativamente fácil. Ver cómo a tus vecinos les consume la desesperación pone en pie a cualquier alcalde responsable.

Exprópiese

Acosan y pretenden coartar la iniciativa privada en cualquier terreno, sobrepasando a veces los límites de la legalidad. Sueñan con soltar un día un sonoro “exprópiese” desde Eurovegas o alguno de los nuevos hospitales externalizados. Mientras, amenazan a las empresas interesadas en invertir su patrimonio y su tiempo en Madrid.

En lugar de tomar ejemplo de países como Holanda, Suecia o Noruega, con eficaces sistemas sanitarios, se sienten mucho más atraídos por Argentina, Cuba, Bolivia o Venezuela, donde la iniciativa extranjera a veces molesta.

Consideran que la administración debe decidirnos colegio, médico y hospital y a qué hora podemos abrir y cerrar nuestros negocios. Critican que nos neguemos a igualar a la baja a los niños en un sistema educativo único y demos también oportunidades a los más estudiosos. Les horroriza que profesores “de fuera” les den clases de inglés como las generaciones anteriores nunca tuvimos.

En la televisión pública acosan a los periodistas que no piensan y trabajan como sus sindicatos afines dictan. Secuestran su emisión, paralizan operaciones y citas médicas o el Metro de Madrid si así consideran, porque creen que lo público es suyo. Con fijación enfermiza por los símbolos guerracivilistas, algunos llevan en sus venas la irrupción parlamentaria. Mientras cobran varios sueldos públicos y viajan en coche oficial, se abrazan al socialismo para decir que están cerca de quien peor lo pasa. Y tras su gestión siempre queda lo mismo: paro y ruina. ¿No les es familiar?

Ciudadano, participa

El PP de Madrid, consciente de la fractura que separa cada vez más a ciudadanos y políticos, está comprometido desde el principio de la legislatura con reducir el parlamento y el modo de elección de sus diputados. Es la hora de que la gente se sienta directamente consultada y se involucre más en saber quién le representa y cómo ha llegado ahí.

Los más progresistas ya se han cerrado en banda a la hora de perder privilegios. Son incapaces de ver que no hay ser humano en España que no quiera que la austeridad comience por los políticos. A Tomás Gómez en concreto, parece que todo esto se le atraganta.

El modelo propuesto está inspirado en el alemán, que cada vez cuenta con más simpatías en otros partidos y hemiciclos. Este sistema guarda fielmente el principio de proporcionalidad por mucho que se empeñen en malinterpretar algunos, y permite desbloquear parte de la lista para que los votantes tengan la oportunidad de elegir en base a quién es el candidato y cuáles son sus reivindicaciones locales. De esta manera el diputado se deberá más a sus electores y menos a sus jefes políticos.

El Partido Popular de Madrid es el partido que más representantes tiene y por tanto, quien más puede perder. De hecho, con el actual modelo cosecha amplias mayorías desde hace años. Pero no vale con ganar votos: la confianza es la mayor de las victorias.

Madrid se mueve

El gobierno de la Comunidad de Madrid decidió hace muchos años no permitir que los acontecimientos marcasen el rumbo de su economía y por eso, gracias a su fiel apuesta por la libertad, se ha consolidado como motor estratégico del país.

El mensaje ha llegado claro a inversores nacionales y de todo el mundo: son bienvenidos, y la administración no va a ser el impedimento para que puedan poner en marcha todos aquellos proyectos que generen puestos de trabajo y nos ayuden a crecer como región.

Ahora que las cosas están tan difíciles, en medio de tantas noticias negativas, Madrid sigue despuntado porque genera confianza. Con la menor presión fiscal del país, los mercados internacionales no han dudado en financiar nuestra deuda para este año.

A pesar de los numerosos intentos de boicot por parte de la oposición madrileña, la comunidad acapara más de la mitad de la inversión extranjera y de empresas que se crean en el país. Madrid se mueve. Y con ella, se multiplican aspiraciones, creatividad e innovación. El camino es lento pero seguro. Y se bifurca en numerosas direcciones positivas: Eurovegas, Proyecto Canalejas, Madrid 2020, Ivima, turismo de negocios…

El gobierno de Ignacio González está cumpliendo a rajatabla el programa electoral con el que el PP se presentó a las elecciones de 2011, basado en dos premisas fundamentales: reivindicar la unidad de España y fomentar que quien viva o invierta en Madrid, vuele tan lejos como su esfuerzo y sus capacidades se lo permitan. A Madrid, región de emprendedores, nadie viene a perder el tiempo.