Turno de Alcorcón

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Alcorcón es un ejemplo más de lo que nos queda por sufrir el resto de la legislatura en muchos municipios donde gobierna el PP. Constantes ataques al sistema, intentos de desestabilizar la convivencia ciudadana, revueltas perfectamente organizadas en las redes sociales. Está todo estudiado.

Hace dos semanas se desató en esta ciudad una feroz huelga contra la recogida de basuras cuyo único móvil es político. Ni una bajada de sueldo. Ni un despido. El por qué ya lo conocemos todos. La victoria de David Pérez fue un bofetón en toda regla a la prepotencia con la que la izquierda gobernó Alcorcón sobre todo en los últimos años. El despilfarro, las deudas y los centenares de amigos y familiares socialistas colocados a dedo en el Ayuntamiento y en las distintas empresas municipales, son algunos ejemplos.

Con el nuevo equipo popular, elegido por mayoría absoluta, la fiesta se acabó, incluidas las subvenciones a todos los partidos y sindicatos.

Este es el motivo de este conflicto de basuras donde la resentida oposición, incluido UPyD, ha votado en contra de los servicios mínimos cuando ya estamos hablando de un problema para la salud.

Este clima sirve de acicate para los grupos más violentos, que tienen un impresionante poder de organización y convocatoria a través de las redes sociales. Aprovechan cualquier contencioso en un municipio del PP para intentar provocar el mayor daño posible y amenazar así a los responsables públicos.

Suerte que en Alcorcón su alcalde ha sido siempre una roca defendiendo sus principios frente a la intolerancia y los totalitarios.

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